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  • Foto del escritorMónica Domingo

Influencia, dónde?

¿Alguna vez te has sentido frustrado por cosas que están más allá de tu control? ¿Te has preguntado por qué las circunstancias a veces parecen conspirar en tu contra, en tu vida personal o en el entorno profesional? Si es así, no estás solo. La mayoría de nosotros hemos experimentado esa sensación de impotencia en algún momento. He podido reconocerlo en algunas de las sesiones de coaching que he tenido la suerte de tener la semana pasada.

El reconocido autor Stephen Covey nos brindó una poderosa herramienta para enfrentar esta frustración y recuperar nuestro equilibrio emocional: el Círculo de Influencia.


Covey, describió el Círculo de Influencia como una herramienta clave para comprender y manejar nuestra esfera de control personal. Este concepto se basa en una idea fundamental: existen cosas sobre las que tenemos influencia directa y otras sobre las que no tenemos control. La clave para una vida más plena y menos frustrante es aprender a diferenciar entre ambas y concentrarnos en lo que podemos cambiar.


La fuente de nuestra frustración muchas veces radica en nuestro intento de controlar lo incontrolable. Nos preocupamos por el clima, el tráfico, las opiniones de los demás, e incluso tratamos de cambiar a las personas que nos rodean. Esta lucha constante contra fuerzas externas nos desgasta y nos deja agotados emocionalmente.



El Círculo de Influencia de Covey se representa como dos círculos concéntricos: el círculo interno, que representa las cosas que podemos controlar, y el círculo externo, que engloba las circunstancias que están más allá de nuestro control directo. La clave para la paz interior y el éxito radica en enfocar la mayor parte de nuestra energía en el círculo interno, donde realmente podemos marcar la diferencia.


Aceptar los resultados más allá de lo que hemos hecho en la vida personal o en el entorno profesional es un acto de madurez emocional y está en el corazón de la inteligencia emocional. Significa reconocer que, aunque no siempre podamos cambiar las circunstancias, sí podemos cambiar la forma en que respondemos a ellas.


Al aceptar que hay cosas que no podemos controlar, liberamos una gran carga de estrés y frustración de nuestras vidas. A medida que desarrollamos nuestra inteligencia emocional y aprendemos a soltar el resultado, encontramos la paz interior y poder para hacer un cambio real en las áreas que realmente importan.


Si has dado lo mejor de ti mismo, para generar influencia positiva, has de aceptar el resultado sea cual sea el mismo. Tanto si es el que deseas, como si no lo es.


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